Hoy me arranco las ganas de abrazar. Me muerdo los dedos uno a uno, sigo por las palmas y llego hasta a las muñecas donde me dejo dos muñones temblorosos y no..., no paro hasta arrancarme toda la carne y llegar a la altura de los codos donde me detengo a coger aire y escupir toda mi rabia.
Miro a mi no-brazo derecho y luego al izquierdo y deseo y espero que salgan dos alas de dentro para alzar el vuelo tan lejos como mis no-brazos aguanten.
Los pulmones se me encharcan de palabras no-dichas y los ojos de lágrimas no-vertidas... Hoy creo que no-existo. Al menos como yo quiesiera verdaderamente existir.
Hoy no.
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