
Y me dedico a jugar a las canicas con los puntos suspensivos de mi vida mientras con la otra mano le echo un pulso a los fantasmas que me rozan la espalda con sus roidas sábanas amarillentas, notando como las venas de los brazos se me tensan tanto que podría tocar música con ellas.
Y en el facebook veo que el último "tuberculillo" con el que estuve tiene una foto con un chico muy parecida a una que tiene conmigo, de la misma manera, con camisetas negras, mirando a la cámara, medio sonriendo. Y pienso que la historia se repite, que seguramente hará alarde de esa persona en todas sus redes sociales como hizo conmigo, que cometerá los mismos errores y, visceralmente, me siento mal. Me invade la sensación de que vivimos en un bucle, en una eterna cola de cerdo. Tensando y destensando, en puro equilibrio.
Y no me gusta el rabo ni el morro de cerdo, y tampoco me gusta tener el miedo que tengo a las personas, y menos aún darme cuenta de que todos a mi alrededor se mueven, se relacionan, interactúan, y yo no..., yo me limito a balancearme en la puta cola de cerdo intentando no caerme dentro del bucle, intentando escribir un guión diferente para que no se repita todo una y otra vez.
Todo se mueve. Todos se mueven. En espiral, no sé si de autodestrucción o de autoengaño, pero todos se mueven por la cola de cerdo buscando, finalmente, el culo de su felicidad.
Y en el facebook veo que el último "tuberculillo" con el que estuve tiene una foto con un chico muy parecida a una que tiene conmigo, de la misma manera, con camisetas negras, mirando a la cámara, medio sonriendo. Y pienso que la historia se repite, que seguramente hará alarde de esa persona en todas sus redes sociales como hizo conmigo, que cometerá los mismos errores y, visceralmente, me siento mal. Me invade la sensación de que vivimos en un bucle, en una eterna cola de cerdo. Tensando y destensando, en puro equilibrio.
Y no me gusta el rabo ni el morro de cerdo, y tampoco me gusta tener el miedo que tengo a las personas, y menos aún darme cuenta de que todos a mi alrededor se mueven, se relacionan, interactúan, y yo no..., yo me limito a balancearme en la puta cola de cerdo intentando no caerme dentro del bucle, intentando escribir un guión diferente para que no se repita todo una y otra vez.
Todo se mueve. Todos se mueven. En espiral, no sé si de autodestrucción o de autoengaño, pero todos se mueven por la cola de cerdo buscando, finalmente, el culo de su felicidad.







