
Qué pereza me da follar con extraños, oye.
Hacía tiempo que no me tenía que plantear yo este tipo de cuestiones, pero me he dado cuenta de que estoy de un pasotismo que asusta y tira pa´trás, maripuri.
No soy yo de esos que quedan con alguien por chat para echar un polvo de urgencia, ni de esos que intercambian dos miraditas con alguno y, hale, para el catre. Debo reconocer que para esos menesteres soy un poco mojigato y tradicional. Que más quisiera yo que no tener reparos en intercambiar dos palabras y, acto seguido, intercambiar fluidos corporales como quien comparte una bolsa de palomitas en el cine. Lo confieso, soy algo opusino en ese sentido (¡que alguien me lo saque de dentro, por favor!).
Y ya es mala suerte que mis "ex" apetecibles vivan lejos y no estén más a mano, porque con ellos no me importaría quedar de vez en cuando para follisquear (con el último no, claro). Ya sé lo que les gusta, ya saben lo que me gusta, dónde, cómo, con qué y no tengo que ir de detective Gadget en camas ajenas y que se repitan escenas como: "¡¡Adelante Gachetodedo!!" y oír "¡Ah, no, que mi culito no se toca!" o cosas por el estilo. Qué pereza, virgensanta, qué pereza.
El ligoteo sexual implica predisposición y dotes comerciales, cosa que yo ahora mismo no tengo... Por poner un ejemplo sería algo como: "¿No te apetece probar mi tracción trasera? Es ideal y funciona realmente bien", o "¡Rápido!, invierte en mí, soy un valor seguro y con la polla en alza", o también "Bienvenido a la república independiente de mis sentimientos. Esto es sólo sexo", o "Yo soy pirolítico, por la mañana te levantas y la cama estará limpia, ni rastro de mí". Algo así.
Mira que me empeño en poner las cosas difíciles, porque no lo son tanto, os lo aseguro. Follar es relativamente fácil en el mundo gay..., eso sí, follar bien y con calidad es otro cantar. Otro concierto muy diferente.
En fin, esta visto que no tengo salida... Salido sí, de eso sí que tengo mucho.
Hacía tiempo que no me tenía que plantear yo este tipo de cuestiones, pero me he dado cuenta de que estoy de un pasotismo que asusta y tira pa´trás, maripuri.
No soy yo de esos que quedan con alguien por chat para echar un polvo de urgencia, ni de esos que intercambian dos miraditas con alguno y, hale, para el catre. Debo reconocer que para esos menesteres soy un poco mojigato y tradicional. Que más quisiera yo que no tener reparos en intercambiar dos palabras y, acto seguido, intercambiar fluidos corporales como quien comparte una bolsa de palomitas en el cine. Lo confieso, soy algo opusino en ese sentido (¡que alguien me lo saque de dentro, por favor!).
Y ya es mala suerte que mis "ex" apetecibles vivan lejos y no estén más a mano, porque con ellos no me importaría quedar de vez en cuando para follisquear (con el último no, claro). Ya sé lo que les gusta, ya saben lo que me gusta, dónde, cómo, con qué y no tengo que ir de detective Gadget en camas ajenas y que se repitan escenas como: "¡¡Adelante Gachetodedo!!" y oír "¡Ah, no, que mi culito no se toca!" o cosas por el estilo. Qué pereza, virgensanta, qué pereza.
El ligoteo sexual implica predisposición y dotes comerciales, cosa que yo ahora mismo no tengo... Por poner un ejemplo sería algo como: "¿No te apetece probar mi tracción trasera? Es ideal y funciona realmente bien", o "¡Rápido!, invierte en mí, soy un valor seguro y con la polla en alza", o también "Bienvenido a la república independiente de mis sentimientos. Esto es sólo sexo", o "Yo soy pirolítico, por la mañana te levantas y la cama estará limpia, ni rastro de mí". Algo así.
Mira que me empeño en poner las cosas difíciles, porque no lo son tanto, os lo aseguro. Follar es relativamente fácil en el mundo gay..., eso sí, follar bien y con calidad es otro cantar. Otro concierto muy diferente.
En fin, esta visto que no tengo salida... Salido sí, de eso sí que tengo mucho.