24 de enero de 2011

Sexcúbreme.


Se dedicó a mirar mi polla durante un buen rato, casi como si estuviese viendo el final de su serie favorita, como si intentara leer el futuro mirando dentro de mi uretra, como deseando que se convirtiera en el sex(t)o apéndice de su mano. La tenía frente a la cara, cogida con la mano derecha, sus diminutos ojos azules clavados en ella, sus deseos hormigueándole la lengua.

Hacía tiempo que nadie me descubría ni me investigaba como lo hizo él. Peinó mi piel con el rastrillo de su curiosidad en forma de dedos. Escrutó cada uno de mis rincones como el buscador de oro que va a la caza del tesoro. Me llevó al orgasmo dos veces y luego me devolvió a la realidad para que no me perdiera.

Aún ando pensando cual es la verdadera realidad. Qué es lo que hay detrás de todo. Si esos momentos forman parte de lo real o solamente son trozos de mentiras disfrazadas. Y no llego a conclusión alguna.

Quizá la próxima vez lo descubra... Si es que la hay.


1 comentario:

Loco dijo...

Hay veces en que los mundos de la realidad y la ficción se solapan tan bien, que es mejor romper el espejo y descubrir cual es la realidad y cual la ficción.

¿No crees que va siendo hora de que cojas una piedra y la lances contra tu espejo?