24 de enero de 2011

Sexcúbreme.


Se dedicó a mirar mi polla durante un buen rato, casi como si estuviese viendo el final de su serie favorita, como si intentara leer el futuro mirando dentro de mi uretra, como deseando que se convirtiera en el sex(t)o apéndice de su mano. La tenía frente a la cara, cogida con la mano derecha, sus diminutos ojos azules clavados en ella, sus deseos hormigueándole la lengua.

Hacía tiempo que nadie me descubría ni me investigaba como lo hizo él. Peinó mi piel con el rastrillo de su curiosidad en forma de dedos. Escrutó cada uno de mis rincones como el buscador de oro que va a la caza del tesoro. Me llevó al orgasmo dos veces y luego me devolvió a la realidad para que no me perdiera.

Aún ando pensando cual es la verdadera realidad. Qué es lo que hay detrás de todo. Si esos momentos forman parte de lo real o solamente son trozos de mentiras disfrazadas. Y no llego a conclusión alguna.

Quizá la próxima vez lo descubra... Si es que la hay.


13 de enero de 2011

Hoy..., que no es poco.


Hay veces que la marejadilla de mi cama no me deja descansar demasiado bien. No es bueno sentirse a la deriva en el mar de tus propios sueños...

No, no estoy en una época mala de mi vida. Ultimamente me siento bastante siento tranquilo, con ganas de disfrutar de las pequeñas cosas que me ofrece la vida... Es algo así como cuando vas a un supermercado y una azafata con una bandeja te da algo para que lo pruebes. Lo cojes, le das un bocado y lo saboreas. Pues así. Quiero saborearlo todo aunque sea pequeñito.

Voy por la calle agarrando de cada brazo a los corchetes del paréntesis dónde vivo ahora mismo. No quiero que nada ni nadie los sobrepase. Quizá me pierda gente y cosas, pero no me apetece despejar ecuaciones mentales de nadie. Quizá a mi calculadora solar se le ha acabado el sol..., quizá el sol lo llevo ahora por dentro y lo apago y lo enciendo cuando a mí me dé la gana.

Y me como las ganas junto con un bocadillo de atún con pimientos... Porque tengo ganas, señores, pero las engullo después de tomarme el omeprazol del autoconvencimiento para que no me siente mal.

¿Vomitar? No. Hoy más que nunca quiero quedarme con todo dentro... Ya llegará el momento de sacarlo. Ya llegará el momento de que mi cama sea mi propio salvavidas.


10 de diciembre de 2010

El viento de tus sueños.


Me han dicho que los juncos también crecen allí, encima del arco iris. Que el viento sopla y se ponen a bailar al son de los sueños de cada uno... Un tango para los apasionados, un vals para los románticos, un jazz para los soñadores, un blues para los melancólicos... Y cuando el viento se para se quedan tan quietos que hasta el arco iris se torna gris.

Hagamos bailar nuestros sueños al ritmo que nosotros queramos. Sólo falta encontrar al aire adecuado, el soplo inspirador, el viento que hace que encontremos el camino.


25 de noviembre de 2010

Sumando y restando.



Llevo 13 pajas en 72 horas, y hay que tener en cuenta que éste día aún no ha acabado.... También llevo 4 desilusiones (de mayor o menor envergadura) en un mes, y, que yo sepa, tampoco ha finalizado. Y me pregunto, ¿compensan las pajas con las desilusiones?

A eso súmale 17 picaduras de carcoma entre piernas, tobillos, caderas y espalda. Ponle dos o tres lavadoras para lavar las sábanas y que, así, la carcoma desaparezca de mi vida cotidiana.

Todo eso multiplícalo por la continua sensación de que para mucha gente (a la que ni siquiera conozco) soy como un anclaje al que se agarran para olvidar el pasado. Y no, no soy puto dromedario para que pongan su mierda encima y, además, me pidan que tire de ella... Bastante tengo con la mía. Es mi mierda, mi pasado.

Cinco mechas apagadas y 10 fuegos artificales abortados dentro de mí. Quema.

Y son dos los ojos de caleidoscopio que tengo y que por más vueltas que le de al iris nunca distingo ni distinguiré nada.


18 de septiembre de 2010

Células susurrantes.


Vivo en la parte de tejido muerto que tienes en la rodilla. Al menos me haces sentir así.

Es algo como un desierto de células muertas en el que duermo todas las noches..., a la intemperie, pasando frío, en la cima de tu rodilla, mirando el horizonte, esperando señales de vida o, quizá, señales de humo salidas del montículo de tu nariz.

Regenérame con piel viva. Hazme sentir cuando me tocas. Haz explotar mis ramificaciones nerviosas y cuando hagas todo esto, mírame a los ojos, por favor... Mírame porque quiero ver como se te deshacen las estalactitas de las pestañas y se convierten en lágrimas.

26 de agosto de 2010

Jardinería emocional.


Mi hermano me ha lanzado esta tarde varias preguntas como si de un frisbee se tratase. Nunca lo hace..., de hecho nunca lo hacemos. En mi familia los signos de interrogación sobran, son como las espinas de un pescado, se te pueden clavar en cualquier momento en la garganta, así que decidimos que es mejor apartarlas mientras seguimos mirando el plato con cara de idiota.

No he tenido más remedio que recoger ese frisbee con cierta tensión en la espalda y, rápidamente, lo he vuelto a lanzar sin dar muchos detalles, aunque contarle que estoy con un chino creo que es suficiente, ¿no?

Me parece curioso como puedo contar mi vida por fascículos en un blog y no contársela a mi propio hermano. Somos espinas de un mismo rosal. Hacemos sangre a todo aquel que se nos acerca demasiado porque eso nos ha enseñado Papá rosa y Mamá rosal. Somos víctimas de esa plaga llamada "incomunicación" y que, muchas veces, observamos cómo va subiendo por nuestro tallo royendo hasta llegar al interior, sin poder hacer demasiado.

No sé qué nos pasa, pero estamos avocados a ser así hasta marchitarnos lentamente... Yo lucho, pero no por salvar el rosal familiar, sino mi propio rosal sentimental. Creo que el primero no hay insecticida o producto suficientemente fuerte que lo salve. El segundo..., ya veremos.

12 de agosto de 2010

Un robot en la canícula.


Me interesa quedarme callado en el medio de la nada para escuchar lo que me dices y analizar palabra por palabra. Sí, soy así, un robot del análisis cuyos engranajes se abren para que no se escape nada y pueda procesarlo todo hasta cagar, con mi culo de hojalata, una buena conclusión a la que atenerme.

Me interesa estudiar tus circuitos mentales hasta conocer todas y cada una de las interconexiones que pululan por tu interior como intestinos retorcidos. Me convierto en cirujano-robot. Uso el escalpelo de mi mirada para hacer una incisión en tus pupilas, indolora, inapreciable, pero lo suficiente para introducirme y escarbar.

Me interesa bajarte los pantalones y mirar por el agujero de tu uretra. Ver lo que hay para, en un momento determinado, poder bañarme en tu semen y convertirme en un robot-nadador. Competir con tus espermas para ver quién es el más fuerte. Ponerte a prueba..., probarte entero.

Me interesas, pero no sé hasta que punto me convienes. Ahí está la cosa.

11 de julio de 2010

Huele a nuevo.


B. es mi nuevo barrio. Un barrio donde la sangre fluye por las venas de las calles sin necesidad de transfusión alguna porque, desde un primer momento, me di cuenta que tenía vida propia. Así que no tardé ni dos centésimas de segundo en decidirme.

Necesitaba un cambio, un poco de aire puro, dejar de ser ese pez agonizante en el que me había convertido, y aquí estoy, respirando de nuevo y desayunando paz con chocolate.

Vivo con R., que trabaja cuidando a un discapacitado (sin ni siquiera poder cuidar de ella misma), tartamudea de vez en cuando, necesita café para sobrevivir y pan para acompañar todas las comidas (y aderezar al mismo tiempo su vida). Fuma como un carretero, pero es vital, algo hippie- friki, abierta de mente y un poco pasota.

E. vive con nosotros temporalmente, ha venido de Madrid a hacer un curso de iluminación. Toca la flauta travesera, tiene cara de mala persona (pero no lo es), dice que le mola el rollo vegetariano pero se pirra por comer pollo, odia las corridas de toros, dice que tiene épocas donde es muy lesbiana, pero se pone cerda cuando ve a un montañero marranero.

Colateralmente también me relaciono con par de vecinos y amigos de R. Está C., que tiene unos gemelos del tamano de dos columnas prerrománicas, y S. tiene la polla del tamaño de otra columna prerrománica. (creo que tiene que ver con el hecho de que sea negro). Ambos tienen un perro llamado L. , el cual tiene una oreja tiesa y otra caída, como si sólo quisiera escuchar la mitad de lo que se le dice... Eso me hace pensar que L. es bastante más humano de lo que parece.

Por último está X., que es de Shanghai. X. no sabe nadar, se pone rojo cuando bebe alcohol, cocina de puta madre y conoce mi estado de ánimo nada más mirarme a la cara. Lo malo que tiene X. es que es un poco comunista sentimental y me quiere para él sólo, acaparándome al máximo, cosa que ahora mismo no necesito, sino todo lo contrario... Dudo de mi relación con X. porque no sé si es lo que quiero, sin embargo estoy seguro de que es lo que necesito. Raro, ¿verdad?

En resumidas cuentas esa es mi vida actual. Una vida que necesitaba cambiar sí o sí. Por que a veces urge customizarla para que nos quede mejor, meterle los bajos para que nos siente bien, tintarla de otro color para que resalte el color grisáceo de nuestros ojos. Y yo, al menos, lo estoy intentando.


19 de abril de 2010

[( ... )]


Vivir en un paréntesis. Caminar descalzo por puntos suspensivos ardiendo. Agarrarse a unos corchetes que hacen de pared y que, al fin y al cabo, te acaban pinchando las manos. Desplegar la alfombra en forma de espiral y bajar por ella rodando... Ya sabes dónde te lleva, ¿verdad? Al principio de todo. De nuevo. Otra vez. De cabeza...


16 de abril de 2010

Aire puro.

A veces la bombona de oxígeno se llena al máximo y un simple, mágico y catársico concierto hace que salgas queriendo ser mejor persona mientras rezumas positividad por todos los poros.

Ahora hay que racionar esa sensación para que dure mucho, mucho tiempo... Ahí queda la música, ahí quedan los recuerdos, ahí queda el buen rollo compartido, ahí queda el confetti que tiraron y que guardo encima de mi mesa. Ahí quedan ellos...