24 de febrero de 2008

Empacho.


La vida es tan pesada como un plato hasta arriba de cuscús.

A veces te lo sirven con cordero y a mí no me gusta el cordero, pero me lo tengo que comer. Por eso la vida que me toca la tengo que vivir, aunque no me guste por momentos. Me aguanto, ya vendrán otros momentos de cuscús con pollo, que esos sí los devoro.

Hoy me siento como la boquilla de un cigarro cuando te haces un porro; desarraigada, triste, arrugada, desmembrada, solitaria y estúpida.

Que alguien me de una calada, por favor.


16 de febrero de 2008

Fumado en ADN.


A veces noto la cara de la gente emborronada, como si les hubieran pasado una goma de borrar por toda la jeta dejándolos incompletos y con gestos fantasmagoricos.

Y no es plan de sacar un lapiz y empezar a recomponerlos porque ni soy buen dibujante ni me incumbe. Bastante tengo cuando me difumino a mí mismo y tengo que arreglar el desastre trazo a trazo.

Luego hay gente que nunca se le emborrona la cara..., son los que usan máscara, los que por debajo no tienen nada, solo huecos rellenos de carencias.

Yo no quiero.

27 de enero de 2008

Vida y colores.


Cada vez que veo a una señora con la permanente recién hecha y recién cardada (de esas que parecen un casco a prueba de tsunamis) me dan ganas de cagarme en su cabeza. Algo así como cuando un águila pone los huevos en su nido..., pues yo igual. Agacharme mientras flexiono las rodillas, apretar fuerte mientras le va cayendo en todo lo alto y, finalmente, que se quede ahí como polluelos recién nacidos pero sin el característico "pío pío". Estaría bien.

Hoy mi madre me ha lloriqueado porque mi hermano casi nunca se acuerda de ellos y casi no llama para preguntar cómo se encuentra mi padre. Me ha llegado a decir que hasta piensa que toma drogas..., pero no veo yo a mi hermano drogándose. Simplemente es un mal hijo y punto.

Casi tan mal hijo como yo, que he sido incapaz de levantarme y darle un abrazo a mi madre. Al menos no le doy disgustos. El que sea maricón ya lo tiene superado. Un día me llegó a decir que prefería que fuese así a no como mi hermano, de mujer en mujer y sin sentar la cabeza pese a sus cuarenta y pico años.

No soy un mal hijo, simplemente soy incapaz de enfrentarme con situaciones de alto contenido emocional como puede ser esa. Nunca me han enseñado. No sé cómo se hace.

Así voy de culo en la vida. Eso sí que lo sé.


26 de enero de 2008

Declaración de intenciones.

Por mucho que la vida me sonría siempre me empeño en buscarle una caries.

Soy así, un dentista del pesimismo. Sin remedio. Con alevosía.