27 de marzo de 2010

Pura distracción.

Me dá la sensación de que la vida es una distracción detrás de otra. Todo fugaz. Nada duradero.

Sí, somos coleccionistas de cicatrices e intentamos maquillarlas con distracciones. Así somos.

Ólafur Arnalds - Ljósið (Official Music Video) from Erased Tapes on Vimeo.

20 de febrero de 2010

La decepción.



Una vez más la decepción me envuelve con papel transparente por todo el cuerpo y me mete de una pieza en el congelador de casa, junto al arroz tres delicias... Oigo como los guisantes cuchichean entre ellos sobre mí y le dan codazos a los granos de arroz mientras intentan disimular. Los escucho perfectamente.

¿Nunca habéis tenido la sensación esa de que os la íbais a pegar pero, aún así, habéis seguido hacia adelante? Yo sí, y la profecía se ha cumplido.

Desde el primer momento supe que nunca llegaría a nada con él porque seguía enganchado (de alguna extraña manera) a su ex, aunque uno siempre piensa que no es bueno prejuzgar a nadie nada más conocerlo. Así que el otro día, y después de dos meses, lo pillé por banda, se lo pregunté y me lo corroboró. Así era, no podía quitárselo de la cabeza, aún sabiendo que no volvería con él porque es un "veleta". Me dijo que no podía implicarse conmigo más de lo que se estaba implicando (que, todo sea dicho, era bastante) y que a partir de ahora la decisión era mía, así que le miré a la cara y le dije "Me retiro..., yo me retiro a mis aposentos." Y así hice tras un breve discurso sobre lo claras que tenía las cosas, cogí mis cosas y me retiré con la cabeza bien alta ante su cara de sorpresa. "¿Amigos?", me dijo... "Soy demasiado radical a veces", le contesté. "Es bueno saberlo... Encantado de conocerte", fue su última frase mientras me daba un abrazo que no me apetecía recibir.

Curiosamente me eché a la mochila un libro que me dejó semanas atrás para devolvérselo esa misma tarde porque sabía perfectamente lo que iba a pasar. Y así pasó.

La decepción te estira la cara y te engarrota los dedos para que no puedas señalar el camino a seguir. La decepción le da al pause de los latidos de tu corazón y lo mantiene así unos cuantos días hasta que la catársis viene e insufla, de nuevo, aire purificado en tus ventrículos. La decepción es la vecina del quinto que de vez en cuando llama a tu puerta para pedirte sal e, inmediatamente, te la tira a los ojos... Esa es. La decepción.

23 de enero de 2010

Un jersey talla XL llamado vida.


¿Muchas veces no os da la sensación de que os habéis comprado la vida en una tienda de tallas grandes? A mí sí. Una vida que me sobra por todos lados, que nunca se ajusta a mí como debiera, que me queda holgada, que me pierdo en ella, con miedo a despeñarme por la manga abajo o a quedarme enredado en la zona de la sisa.

"Lo siento, pero hemos encontrado a una persona que encaja mejor con el perfil que buscamos". Lo típico que siempre dicen en las entrevistas de trabajo. Lo típico que siempre he dicho cuando me he dedicado a eso.

"¿No te gustan las almejas?, uy, uy, uy. ¡pues a mí me encantan!, así que mejor cortamos..." Una broma, lo sé, una coña, ¿pero cortar el qué si no hemos empezado nada? O eso al menos quiero hacerme creer. Intento poner distancia, no implicarme, pero es difícil cuando la otra persona ves que reacciona, que se implica..., sin embargo ya no me creo nada. Ese es el problema, que a diferencia de hace unos cuantos meses ahora soy un incrédulo. Y eso juega en mi contra, ¿o a mi favor?

No, no me queda bien este jersey, está mal hecho, me aprieta en la zona del cuello, me sobra en todo lo demás. No pido uno hecho a medida, soy más realista que eso. No sé ni siquiera qué pido..., ¿que me devuelvan el dinero?, ¿que me devuelvan la confianza en todo? Ahora recuerdo..., creo que he perdido el ticket.


17 de enero de 2010

Domingos no.

Los domingos casi siempre me saben a sumidero existencial. Poseen ese regusto raro que tanto me desorienta, algo así como una mezcla del alcohol de la noche del sábado y todas las frustraciones de la semana entera que caen por su propio peso en el último día de la semana.

Una mascarilla, quiero.


27 de diciembre de 2009

Relaciones Sudoku.


Soy un hombre Sudoku, lo sé. Y no, no me refiero a que sea complicado de descifrar (que también), sino más bien a que soy algo parecido a un pasatiempos para una persona que, intuyo, sigue medio colgado de su ex, pero que mientras tanto va probando diferentes cuadernos de sopa de letras, autodefinidos, etc. Soy consciente. Soy Sudoku.

Vale, todo ésto son hipótesis, pero ultimamente me equivoco tan poco con mis especulaciones que me doy hasta miedo.

Y sí, yo dejo voluntariamente que rellene los huecos de mi autodefinido y que rellene otros huecos también, pero no puedo dejar de sentirme mal aún sabiendo que él representa para mí lo mismo que yo represento para él; otro Sudoku, porque no me cabe duda que con él no llegaría ni a la vuelta de la esquina. Y aún siendo consciente de todo esto no puedo quedarme tranquilo, porque me conozco, porque soy capaz de acomodarme hasta que el otro diga "Oye, ahí te quedas, voy a rellenar lo que me quedé a medio escribir con mi ex", lo cual sólo supondría un golpe para mi ego y para mis necesidades afectivas y sexuales que otra vez están fuera de la caja de Pandora, que no es poco...

Alguien me dijo un día que no hay que intentar comprender a la gente, si no que con soportarla ya es suficiente. Y qué razón tenía... Así que me debato con sacarle el tema al chaval éste, en plan buen rollo, o callarme y seguir siendo un Sudoku andante (o supuesto Sudoku, que ya digo que todo son hipótesis), continuar quedando con él, mirarnos las tapas, abrirnos, jugar con los bolis, escribir anécdotas, reirnos, intentar descifrar interrogaciones y borrarnos el cerito.

Complicaciones, coño. Complicaciones.

23 de diciembre de 2009

Un erizo, eso es...


-Escúpeme en la boca -me dijo jadeando.

Y yo le escupí con los ojos muy abiertos intentando comprender el placer que podía obtener con aquello. Y aún sigo sin entenderlo.

El holocausto de soledad de nuestros cuerpos se retorcían en una pequeña cama de 90 rodeada de ropa sucia, unas esposas, condones, algún que otro cómic, lubricante y un aparatito negro que vibraba por la zona del perineo.

-¿Quieres popper? -me preguntó ávido de semen.
-No -le contesté mientras me intentaba concentrar para darle lo que él ansiaba.

Un rato después mi espina dorsal volvía a gritar al estirarse encima de él... Me di cuenta que los pinchos de mi caparazón se habían caído poco a poco, que tenía la espalda libre, con movilidad, incluso se oían los gemidos de mis vértebras al retorcerse de placer, me había dejado llevar desde aquella conversación de cinco horas con bastante sentido del humor en un bareto del centro hasta el colchón de la cama de su habitación. Algo nuevo para mí...

-Estás buenísimo -me dijo, como si a esas alturas me tuviera que convencer de algo o, más bien, como si quisiera un "piropo" a cambio.

Todo acabó (bastante satisfactoriamente, por cierto) con olor a cleanex de lavanda por nuestros cuerpos y respiraciones entrecortadas... Respiraciones que dejaron paso a los mimos, las caricas, los abrazos, los besos cortos, los aplausos del público de nuestro orgullo masculino y las observaciones tipo "estás invitado a casa para cuando quieras", lo cual se agradece, la verdad.

Y hoy noto como mis pinchos crecen de nuevo. Pinchos de erizo en mi espalda. Pinchos para que nadie se acerque porque debo asumir que no sé simplificar las cosas y que las distracciones son meras distracciones, no sustitutivos de nada. Pinchos por fuera para que nadie me toque por dentro, como han vuelto a hacer de una manera mucho más superflua, pero lo han hecho... Porque todo es simple, no hay ni va a haber nada más, lo tengo claro, pero la máquina del pensamiento se pone en marcha, y yo, personalmente, no la controlo demasiado bien. Me juega malas pasadas.

Y sí, lo veo claro, un erizo que, de todas todas, volverá a quitarse su coraza y la dejará a los pies de la cama, junto a los boxer manchados de líquido preseminal y los sueños de algo mejor enroscados a los calcetines sucios.



18 de diciembre de 2009

Polvo de hadas.


Ella era de cristal y terminó rompiéndose. Era tan etérea que acabó diluyéndose en el sinsentido de la vida y mimetizó su sonrisa con las olas del mar.

Ella volaba bajito, a ras de suelo, como los colibrís, volaba en el límite de lo blanco y lo negro, de lo real y lo irreal, del cielo y del infierno…

Porque si las sonrisas fueran habitables, yo habría querido quedarme en la suya para siempre. Colgado de sus labios y haciendo equilibrios en la cuerda que une sus dos comisuras me quedé, por eso tendría que haberla mantenido estirada por mucho tiempo, para no caerme, yo mismo se lo pedí, sonriendo como sólo ella sabía, como una estrella de cine de los años 50…, como lo que era, un estrella parpadeante. A veces con más luz, otras con menos.

Ella vuela alto ahora, con su varita de hada en nuestras cabezas. Estoy seguro que hará todo lo posible por conceder los deseos que queremos. La oigo revolotear, es ella, entre las páginas de “Cien años de soledad” que tengo encima de mi mesa y que me dejó hace un tiempo, entre todos mis recuerdos donde ella es la protagonista y siempre lo será… Mi pequeña Amelié.

Te quiero y siempre te querré.

))><(( Forever.

1 de diciembre de 2009

Magia.


Ultimamente pienso mucho en la magia, sin embargo no es algo de lo que pueda hablar o escribir de manera clara y como a mí me gustaría, porque la magia no se define..., la magia se vive.

Es cierto que se puede crear magia con los amigos en un determinado momento (lo suelo hacer muy a menudo, es sanísimo), pero yo más bien lo llamaría complicidad... La magia tiene una connotación diferente, como más íntima.

Es difícil cruzarse con alguien que sepa hacer magia. Yo sólo lo he hecho una vez y ultimamente me acuerdo mucho de eso..., no de la persona, no hay que confundir, sino de la magia creada. De esos momentos dónde hasta lo más inverosímil cobra sentido para ti y para esa persona..., única y exclusivamente.

La gente no sabe crear más allá de paraísos terrenales, no pueden, no logran (ni siquiera intentan) inventar realidades que sólo existen en un mundo surreal e irreal compartido entre dos. Y de verdad que no es prepotencia, pero miro a mi alrededor y no veo parejas creando magia, sino puras máquinas de alimentar la soledades para rellenar huecos en el estómago y en el alma. Algo carente de brillo, más bien opaco, y con olor a "fecha de caducidad"... Ojo, ¡que hasta yo he vivido eso!

¿Han caducado el amor y la magia? Supongo que no, que el olor es de otra cosa que no quiero identificar, así que mejor me pongo una mascarilla, unas gafas de sol y salgo a la calle cual Michael Jackson, sin pararme a pensar en nada. Después de un rato, llego a casa y guardo lentamente la tienda de campaña de los sueños para, quizá, otro momento... Acampo en mi cama, bajo la manta, doblo las rodillas y espero pacientemente con la mano entreabierta para echarle a la vida un dado de caldo "Maggi(a)".


28 de noviembre de 2009

Un chupito de porno lírico II.



Se me abren las carnes cada vez que te veo e, irremediablemente, observo como los deseos salen disparados a través de mi piel hacia dónde estás tendido... Se me abren las ganas de hurgarte con la lengua y, de esa manera, hacer rafting por el surco de tu espalda. Poco a poco bajar en tirolina hasta la cueva de tu culo y recrearme haciendo espeleología por esas montañas musgosas que siempre añoré. Podría encender mi linterna y encontrar el camino hacia tu interior, sin equivocarme, sin equivocarte.

Date la vuelta y déjame escalar tu pene. Hagamos chin-chin con la punta de nuestras soledades y bebamos de ellas hasta atragantarnos. Deja que corone la cima lentamente con la bandera de mi boca y celebrémoslo, finalmente, con una copa de espuma de champagne al más puro estilo Hollywood.

Una vez terminado todo déjame insertarme dentro de ti de nuevo y, después, cierra la cremallera en forma de cicatriz que te he dejado para no dejarme salir nunca de ahí... Nunca.

24 de noviembre de 2009

Laberintitis.

Estoy harto de pensar y no actuar. Harto de no saber lo que quiero, de agobiarme a mí mismo porque si no sabes lo que quieres dificilmente puedes actuar..., todo un bucle en alto grado de congelación. También estoy harto de bucles, de rabos de cerdo, de estar negativo, porque no quiero ser alguien negativo, sino alguien que brille, aunque sea en plan destello leve, chispazo fatuo o llama etérea, ¡me da igual! Y estoy harto de tener mocos y que se me peguen en las paredes de la nariz y que luego, una vez secos, me haga daño al arrancármelos... Porque todo lo que se arranca duele, incluído el pasado.