
No tengo culo... De un tiempo a estar parte mi culo es casi tan inexistente como mi confianza en encontrar a alguien que sepa lo que quiere. Lo dicho, no tengo culo ni confianza en ello. Como tener tiene solución; engordar, por una parte, y dejar de esperar nada de nadie.
Soy psicólogo especializado en selección de persona y, sin embargo, en mi vida sentimental hago las peores selecciones habidas y por haber. Las entrevistas dictadas por el corazón me salen fatal, soy un desastre eligiendo el candidato adecuado. También hay que decir que la base de datos donde busco es una puta mierda, pero aún así debería dedicarme a otra cosa.
De un tiempo a esta parte me gustan los días lluviosos (cuando antes los odiaba), y abrazo una estrella naranja al irme a dormir (cosa que nunca había hecho). Me pregunto por qué mientras meo y me acaricio la espalda, que, por cierto, es algo que hago desde siempre.
Un día un amigo me dijo que yo debería haber vivido en la época victoriana, lo cual me hizo reflexionar sobre la veracidad de tal afirmación... Aún no he llegado a ninguna conclusión, pero sé que no estoy hecho para la vida moderna gay. Seguro que antes construyo una máquina del tiempo que encuentro alguien que me haga cambiar de opinión, así que mejor me pongo una peluca blanca y me pinto un lunar en la cara.
Una vez encontré a alguien con un olor que rimaba. Empezó oliendo a nectarina y terminó oliendo a naftalina. Así que opté por meterlo dentro del armario para que ahuyentara las polillas de mis recuerdos. Allí está mucho mejor.
Soy psicólogo especializado en selección de persona y, sin embargo, en mi vida sentimental hago las peores selecciones habidas y por haber. Las entrevistas dictadas por el corazón me salen fatal, soy un desastre eligiendo el candidato adecuado. También hay que decir que la base de datos donde busco es una puta mierda, pero aún así debería dedicarme a otra cosa.
De un tiempo a esta parte me gustan los días lluviosos (cuando antes los odiaba), y abrazo una estrella naranja al irme a dormir (cosa que nunca había hecho). Me pregunto por qué mientras meo y me acaricio la espalda, que, por cierto, es algo que hago desde siempre.
Un día un amigo me dijo que yo debería haber vivido en la época victoriana, lo cual me hizo reflexionar sobre la veracidad de tal afirmación... Aún no he llegado a ninguna conclusión, pero sé que no estoy hecho para la vida moderna gay. Seguro que antes construyo una máquina del tiempo que encuentro alguien que me haga cambiar de opinión, así que mejor me pongo una peluca blanca y me pinto un lunar en la cara.
Una vez encontré a alguien con un olor que rimaba. Empezó oliendo a nectarina y terminó oliendo a naftalina. Así que opté por meterlo dentro del armario para que ahuyentara las polillas de mis recuerdos. Allí está mucho mejor.








