1 de junio de 2008

Acidez de domingo.



Vas y andas.

Vas y te caes.

Vas y te levantas.

Vas y no ves muy bien hacia dónde vas.

Te asomas al balcón y notas que tu espacio no está mordido por nadie ni por nada, sólo notas el humo que sale de tu garganta y que se te enrrosca entre las pestañas.

No es bueno comparar las relaciones..., y menos las relaciones que están en los primeros momentos dónde todo es fogosidad y hormonas alteradas.

Él no entiende que con el tiempo eso se diluye y ganas otras cosas. Otras cosas que no se tienen al principio. Otras cosas que pesan más que el sexo o la pasión..., al menos para mí.

Y no puedo hacerle entender. Y no puedo hacerle el amor como hace 6 años porque ahora le hago el amor de otra manera, como cada vez que le miro o me siento a su lado o le veo cocinar o le oigo cantar o me duermo en su hombro o en su lado de la cama cuando él no está. Así le hago el amor.

¿Es tan difícil de entender?

25 de mayo de 2008

No es tanto pedir... ¿O sí?


A veces la vida te arrastra como si fueras un diminuto grano de arena. Ingenuamente ves la ola venir (esa que piensas que está muy lejos, pero no, es un puto efecto óptico) y notas como te empuja del pecho hacia donde a ella le da la gana, como cuando de pequeño juegas a la gallinita ciega y te ponen una venda en los ojos y te mueves como perdido, dando bandazos.

Y por la calle alguien te pide fuego, te pregunta la hora y el nombre de una calle a lo que respondes de mala gana. Y luego lo ves que se aleja todo decidido y saca un mechero del bolsillo para encender un cigarro y seguro que cagarse en tus muertos. Y piensas que eso nunca te pasará con el chico de pantalones de chandal del metro. Él nunca te pediría fuego, él lo tiene ya de por si en la parte trasera.

Y te percatas de que tu vida está engullendo tus momentos como si fuera una tenia dentro del estómago de alguien..., sin que te des cuenta, sibilina y vorazmente. ¿Cómo puede ser eso?

Quiero unas tijeras para quitarme la venda de una vez. También quiero un cuchillo para clavárselo a la tenia entre los ojos y que me deje en paz y, así, poder saborear los momentos que me quedan y luego eructárselos al hombre del mechero en la cara.



9 de mayo de 2008

Dentro de un pez y deseo como anzuelo.


Las mechas del chico que se sienta delante de mí en el metro me hipnotizan y me horrorizan a la vez.

Fuera llueve y vamos todos como si estuviéramos dentro del estómago de una carpa. Somos tripas retorcidas.

Al chico ya lo conozco, he coincidido con él varias veces. Siempre va con chandal y tiene un culo como para perderse en él un rato y sacarse un bono para repetir una y otra vez. El caso es que de cara es normalucho y no tiene nada de estilo, pero cuando se da la vuelta para apearse me dan ganas de bajarme en esa parada que no es la mía y seguirle por el simple movimiento que hacen sus nalgas al andar.

Sin embargo de paquete decepciona..., y mucho. Siempre va con su novia, una chica diminuta y enjuta, supongo que a juego con la polla de su novio, y se van juntos y yo los miro..., bueno a él.

Y cuando salen yo espero en el estómago de la carpa a que empiece un nuevo día de mierda.

No mola eso de empezar el dia saliendo del culo de un pez.

4 de mayo de 2008

10 deseos con uñas.


Ayer vi a uno de mis primeros ex después de siglos enteros sin saber de él. El caso es que noté que cuando me vió huyó. Supongo que fue a causa de la tónica que se genera cuando acabas de mal rollo con alguien, es algo así como que te vuelves invisible y etéreo a los ojos del otro..., o quizá es que estaba más calvo y gordo que hace 5 años y no quiso que lo viera. Quizá es que me odia. Yo qué sé.

Me apenó no poder acercarme y preguntarle "¿Qué tal te va la vida, Alberto?"... Cierto es que se portó conmigo como un auténtico gilipollas, pero eso fue hace mucho... Siempre he tenido la espinita clavada de follármelo hasta los ojos. No se dio la oportunidad, pero me sacaría la espinita de la bragueta y se la clavaría a él.

A veces me doy cuenta de que somos deseos andantes. Y no, señores, no son los pies lo que nos hacen andar sino los deseos que logran camuflarse y disfrazarse de dedos... Ellos son los responsable de que vayamos avanzando poco a poco. Paso a paso.

¿No os queman los dedos de los pies?, ¿no os arden los deseos?, ¿no pensáis nunca que podéis dar un paso en falso por culpa de los deseos?. Y lo peor es que ahora en verano suelen ir más al aire y cuando miro hacia abajo los veo ahí..., recordándome deseos insatisfechos por lo bajini.

Qué pena y qué alegría que sólo podamos tener diez.

Paradójico.



23 de marzo de 2008

David.


Esta es la historia de David.

David se levantaba todas las mañanas para ir a la estación de trenes dónde trabajaba chequeando los equipajes de los pasajeros con un escaner ultramoderno. Era curioso eso de ver todo lo que la gente llevaba en el interior de sus maletas..., era como escarbar en sus vidas y siempre se sorprendía de algo que llevaba quien menos se lo esperaba.

Un día David empezó a sentir algo sorprendente. Por alguna extraña razón había empezado a escanear a la gente y a verlas por dentro. Veía quien era egoísta, quien estaba realmente enamorado y quien no. Podía percatarse de las mascaras internas de la gente, los sentimientos que se escondían por sus intestinos y también las razones de por qué las personas actuaban como actuaban.

Una noche David apareció muerto en su habitación. Nunca nadie supo por qué lo hizo. No había ninguna razón para que David se suicidara de aquella manera. De verdad que no, pensaba todo el mundo.

Nunca nadie supo que al mirarse al espejo David se escaneó a sí mismo y tuvo miedo, mucho miedo de lo que vio allí mismo, dentro de él, frente al espejo de su cuarto de baño, con los ojos fijos en sus propias retinas. No lo pudo soportar. Por eso lo hizo.

Sí, es una mierda, pero hoy me siento un poco David.


20 de marzo de 2008

Rest(form) in peace.


A veces mi vida parece una de esas camas hinchables Restform que se inflan y se desinflan cuando les da la gana. Y la mierda está en que no puedo devolverla porque la garantía caducó hace mucho, así que ahora me jodo y me quedo con ella.

He oído rumores que aseguran que todas las vidas vienen con defecto de fábrica, pero mejor que no se corra la voz porque podría armarse la gorda.

La cosa está en tener unos buenos pulmones para volverla a inflar rápidamente. No es imprescindible soplar, vale también si le gritas verdades dentro o le cuentas tus problemas en voz alta..., todo vale con tal de inflarla de nuevo.

El caso es que no sé nada de él desde ayer que me fui con un seco "me voy" que hasta se me clavó a mí... Quizá también se le clavó a mi cama Restform y por eso anda ahora bastante blandurria. No lo había pensando.

¿Alguien tiene unos pulmones artificiales para prestarme?


14 de marzo de 2008

Regueros de vida.



Odio el sonido que hacen dos bocas al besarse lascivamente. Me causa repulsa y malestar. Y no, no me refiero a un besito, sino a esa gente que casi se aspira y se absorbe delante de los demás.

Ahora en mi casa resuenan ese tipo de ecos por todos los rincones, y no puedo soportarlo. Se me retuercen las entrañas.

Pienso esto y delante de mí una chica árabe con velo negro y jeans desgastados se limpia con un cleanex mientras me doy cuenta que la rumana que está a su lado tiene los ojos demasiado separados. Es la chica camaleón. La chica burka y la chica camaleón. Bien podrían ser protagonistas de una serie de dibujos animados.

Esta noche he soñado que no quería decir mi edad a una peluquera que me lo preguntaba, siendo que a mí eso nunca me ha importado. ¿Me estaré haciendo viejo?

Y todavía resuenan en mi cabeza ecos de la BSO de Eternal Summer que me incita a correr hacia atrás y buscar a Oliver para decirle todo lo que nos quedó por decirnos cuando teníamos 9 años... Aunque a esa edad no se dice nada en serio, sólo se vive en serio. Mucho más que ahora.

9 de marzo de 2008

Eternal Summer.


Yo creo que le echo de menos... Bueno, no, estoy seguro. Le echo mucho de menos.
A veces las cosas me afectan más de lo que debieran cuando estoy lejos de él. Lo noto porque estoy más sensible, más blando..., y esto no me pasaría si estuviese a su lado.

Y pienso que me gustaría echarle de menos aunque lo tuviera al lado, pero simplemente por el hecho de que, de esa manera, estaría más cariñoso y pegajoso..., cosa que me falla cuando lo tengo cerca.

No sé por qué soy así. A veces me doy miedo.

Y lo que siempre echaré de menos será un amor de junventud, de esos que marcan para toda la vida, de esos que son como un tatuaje en tus recuerdos que no puedes ni quieres borrar, de esos que están grabados en la banda sonora de tu vida a golpe de piano... Algo de eso tuve, sí, pero la mayoría de mi infancia estuvo narcotizada.

Quiero ser protagonista de un drama asiático y sufrir... Sufrir por él. Como Jonathan y Shane.


24 de febrero de 2008

Empacho.


La vida es tan pesada como un plato hasta arriba de cuscús.

A veces te lo sirven con cordero y a mí no me gusta el cordero, pero me lo tengo que comer. Por eso la vida que me toca la tengo que vivir, aunque no me guste por momentos. Me aguanto, ya vendrán otros momentos de cuscús con pollo, que esos sí los devoro.

Hoy me siento como la boquilla de un cigarro cuando te haces un porro; desarraigada, triste, arrugada, desmembrada, solitaria y estúpida.

Que alguien me de una calada, por favor.


16 de febrero de 2008

Fumado en ADN.


A veces noto la cara de la gente emborronada, como si les hubieran pasado una goma de borrar por toda la jeta dejándolos incompletos y con gestos fantasmagoricos.

Y no es plan de sacar un lapiz y empezar a recomponerlos porque ni soy buen dibujante ni me incumbe. Bastante tengo cuando me difumino a mí mismo y tengo que arreglar el desastre trazo a trazo.

Luego hay gente que nunca se le emborrona la cara..., son los que usan máscara, los que por debajo no tienen nada, solo huecos rellenos de carencias.

Yo no quiero.