27 de octubre de 2013

Salpicando recuerdos en tu cara.



Que un ex te diga (después de estar casi dos años sin verte) que no recuerda si conociste a su perro o si fuiste con él a la casa de la playa hace que, por un lado, te joda por dentro y que, mayormente, sientas una profunda pena por el efecto que los porros (que ahora consume de manera más habitual que antes) le están haciendo a la cabeza. La gente no sé da cuenta que, con el paso del tiempo, lo único que perdura y permanece son los recuerdos y que si te empeñas en cargártelos te vas quedando vacío por dentro, como un caparazón sin tortuga. Hay gente que, voluntariamente, los manda a la papelera de reciclaje y otra que, como en este caso, los destruye a base de consumir mierda de manera habitual... Para mí es lo mismo. Si te cargas tu pasado tachas, también, una parte de ti y te conviertes en una quiniela con patas. Al final pierdes el partido porque dejas de saber quien has sido y, por asociación (y lo que es más importante), quien eres.

Y entonces le pones a cuatro patas para buscar dónde se esconden sus recuerdos, pero, precisamenten, ahí no están. Le abres la boca y escarbas, pero debe de habérselos tragado dentro, muy dentro..., tal y como se empeña en hacer con tu polla.

Y, al final, te corres en su cara y, casulidades de la vida, le cae en el ojo. Y piensas "Ahí, ahí... que te escueza el ojo un poquito, a ver si así generas nuevos recuerdos..., al menos por un par de días".

13 de octubre de 2013

Se me escurre.



Al día siguiente la vi. Parecía una sombra chinesca que me saludaba desde la pared, estática, observándolo todo, pero no, era la huella de una mano..., de mi mano. La noche anterior me habían pringado de aceite el cuerpo, me habían hecho un masaje y, finalmente, el amor (si es que se le puede llamar así). Una mano carnal, animal que habría estrujado la pared de haber podido. Una mano embadurnada de aceite corporal y sexo justo encima de la almohada.

Inmediatamente le pasé una toalla húmeda para borrar todo aquello. Eché las sábanas a la lavadora para quitar el olor a aceite y sexo y me senté en el sofá como quien espera encender la tele y obtener una respuesta (aunque por mucho que ponga los canales de tarots nunca la obtendré, lo sé de sobra).

¿Por qué hago esto?, ¿qué pretendo?, ¿estar menos solo?, ¿que me suban el ego y, de paso, la polla? Todas esas preguntas se presentan delante de mí, en la mesa, en forma de aperitivo para poder picar un poco de ellas y atragantarme con el punto de una interrogación en forma de aceituna... Las rellenas de anchoa son las que más me inquietan. Si las masticas notas como de una pregunta puede salir otra pregunta de dentro que, quizá, nunca hayas pensado..., y eso asusta. Coño que si asusta.

El centrifugado corto termima  Pero esto no..., esto es un puto "to be continued" constante.

10 de octubre de 2013

Calzoncillos marca fracaso.



"¡F. N. te está esperando!". Y, claro, me sobresalto al leer eso en la bandeja de entrada de mi email, pero enseguida me doy cuenta de que es una notificación de un juego de música del facebook para que continúe la partida con mi ex.

Rompimos la semana pasada. De repente. Como si al quitarte las calzoncillos y, sin darte cuenta, notas que están dados de sí y se han quedado grandes..., que ya no encajan como debieran. Y, de sopetón, notas que están desteñidos y un poco rotos, y eres consciente de todo en una centésima de segundo. Pues así fue. Más o menos.

Hoy es su cumple. Le he felicitado de manera medio divertida y bonita a través de un mensaje, pero sólo he obtenido un "Muchas gracias!" solitario y nada aderezado... Y, bueno, creo que las gracias se las tenía que dar yo a él, pero por haberse comportado de esa manera que me ha hecho darme cuenta de que mis calzoncillos no me quedaban bien del todo, que me hacían rozadura dónde no debían, que, al fin y al cabo, sin calzoncillos uno se siente más libre y transpira mejor.

Y me gustaría hablar desde el dolor, pero de verdad que no me sale..., y creo que es la primera vez en mi vida. Sin embargo no es la primera en la que huelo el fracaso como si de unos calzoncillos sucios se tratase.

Apestan.

Todo apesta.

6 de octubre de 2013

Mano al verde, pie al rojo, polla a la boca.



"El acceso al cuarto de baño está restringido únicamente para los señores clientes", rezaba el cartel en la puerta de aquel bareto de mala muerte (pero muy educado, eso sí). Y pensé que era exactamente lo mismo que le pasa a mi corazón, que tiene acceso restringido, digamos, a los moradores, porque clientes suena como si fuera chapero, y no es así.

Algunas personas carecen de ese acceso restringido, siendo su corazón un felpudo pisoteado de tanto entrar y salir y dónde hay que frotarse bien los zapatos para dejar toda la mierda de las suelas, levantar el felpudo e, inmediatamente, echarlo todo por el ventrículo izquierdo.

El peligro de los moradores reside en lo invasivos que sean y en cuanto equipaje emocional traigan en sus espaldas. A veces no sabes si es mejor que vengan cargados o ligeritos cual nube... Los hombres caravana saben demasiado y siempre pueden escarbar en experincias pasadas para salirse con la suya y, bueno, qué decir los hombres triciclo, esos los que les tienes que enseñar a montar en bici de dos ruedas y soportar sus lloriqueos cuando se caen y se hacen un rasguño en la rodilla.

Me cago en la psicología masculina. Más complicada que el Twister, cojones.

5 de septiembre de 2013



Si quieres que te crezan los "ex" riégate la polla dos veces al día y deja pasar un poco de tiempo. Mano de santo.

Tengo una teoría sobre por qué los ex, después de un tiempo prudencial, terminan poniéndose de nuevo en contacto contigo. La mayoría de veces es porque rompen con alguien e, inmediatamente, necesitan:

1.- Saber de ti para ver si sigues disponible por si acaso todo lo pasado puede volver a resurgir cual ave fénix y curar rápidamente la herida de su reciente fracaso.
2.- Ver si les respondes adecuadamente y así poder sentirse buenas personas en vez de pensar "¿Qué he hecho mal en esta última relación?". Digamos que buscan sentirse en paz con los errores que cometieron en el pasado y, de esa manera, sentirse mejor por los errores cometidos en el presente (que seguro que son los mismos unos que otros). Algo así como que les des tu bendición o perdón para sentirse como la madre Teresa de Calcuta y no como los Osama Bin Laden del corazón que verdaderamente son.

Yo no sé qué opinaréis vosotros o la mismísima Carrie Bradshaw, pero mis ex repiten estos patrones en un tanto por ciento muy alto. Tanto que siempre que alguien en forma de pasado vuelve pienso "¿Qué hay de mal en su vida para que se haya molestado en buscarme?", y casi siempre hay algo de eso pululando en el ambiente.

Fumígate las pelotas después de cada comida y los satélites de tu pasado aparecerán como meteoritos caídos del cielo. Palabra de Toshiaki.

16 de agosto de 2013

Sismografía sentimental.



El pasado siempre vuelve..., frase algo manida y kármica en la que creo plenamente. Y es que, si mis teorías no fallan, el pasado es como una ecuación en la que sólo tienes que despejar la "x", que casi siempre suele ser el temido factor tiempo. No sabes cuándo, no sabes cómo, pero sabes que, tarde o temprano, volverá oliendo a naftalina.

El pasado causa terremotos que, afortunadamente, son de diferente magnitud. Va desde una pequeña sacudida al más absoluto derribo de tu mundo interior... Yo he sentido lo primero hace un ratito, nada significativo. Un dos o así en la escala de richter y que, mayormente, ha sido causado por esos recuerdos que parecen inertes pero que, de repente, se "autoinoculan" en tu torrente sanguíneo y corren rápido por todas las partes de tu cuerpo. Notas como suben veloces de tu estómago a la garganta, algo así como el gas de un refresco. Los puedes saborear, no es nada malo, pero lo importante es saber eructarlos para que no te dejen mal sabor de boca.

Eructa el pasado, cágalo si te es más fácil, pero siempre, siempre, haz hueco para el presente. Que no se nos olvide.

8 de julio de 2013

Bang, bang.



"Ojalá tu polla fuese una pistola y pudieras disparar dentro de mí"

Hacía mucho tiempo que no oía algo tan inspirador en una película... Yo habría añadido algo así como "Ojalá mi polla fuese una pistola y pudiera autofelarme hasta disparar dentro de mi boca". Sería una bonita forma de morir.

29 de junio de 2013

Conocidos invisibles.


Es curioso cuando vuelvo a mi ciudad natal a hacer la típica visita de rigor y noto como las cosas siguen sin cambiar demasiado. Si me fijo puedo hasta sentir el estatismo del asfalto cuando ando lentamente por las calles, las historias que dejé años atrás en la misma esquina siguen ahí, igual que las hieráticas huellas sobre los edificios que algún día soñaba que iba a escalar mientras miraba por la ventana.

Anoche salí a cenar con un amigo y, curiosamente, no paré de ver gente conocida que pertenecían ya a un pasado bastante lejano. Que si excompañeros de instituto metidos a empresarios de un restaurante dónde sirven hamburguesas con el pan de color azul o verde, que si un chaval del colectivo LGTB al que solía ir en mis años mozos y, por último, aquel chico raro al que siempre veía distraído en medio de la pista, como esperando a que alguien llegara para salvarlo... No deja de sorprenderme porque, si soy sincero, no soy una persona con unas redes sociales muy amplias, sino todo lo contrario... Conocidos que se cruzan delante de ti pero que, al fin y al cabo, son invisibles.


Lo peor es cuando llego a casa y me cruzo por el pasillo con mis padres y, de repente, como si de un bofetón se tratase, me viene esa sensación..., esa que va y me abraza por la espalda como una china con un chubasquero azul puesto, esa que se enrosca por la espina dorsal atenazándola fuerte y que se cuela bien dentro pisando el felpudo del tuétano y dejando caer en el suelo una tarjeta dorada que pone VIP. Esa devastadora sensación que me dice que ellos también son unos conocidos invisibles para mí...


18 de mayo de 2013

Vayamos por partes...


¿Sabéis lo que es la perfección? La perfección son los pies del único chico que va a mi clase de pilates. Y no, no os confundáis, aún no he llegado al punto de ver qué horarios tiene para coincidir con él a propósito. Esas cosa se las dejo a la casualidad y a que soy algo fetichista, no un acosador.

Los espejos de la clase me ayudan a disimular mientras le miro de reojo cuando se estira e, instantáneamente, imagino que roza con el pie en alguna zona de mi cuerpo. A veces pasa, sobre todo cuando hay mucha gente y poco espacio..., aunque de normal sólo me topo con piernas flácidas de marujas de pelo cardado, nunca con él.

Quizá el profesor debería añadir algún ejercicio nuevo a la tabla..., algo sencillo, práctico y efectivo, como, por ejemplo, que el chico en cuestión me hiciera una paja con los pies o puede que algún frotamiento rítimico porque, joder, eso tiene que ser bueno para tonificar las piernas y, claro, para mí también.

El resto de él es lo más normal del mundo; moreno, ojos marrones, cara ordinaria, cuerpo estándar, actitud invisible y andar insulso... Si fuera por mi, todo a la basura. Quedaría con las piernas arriba en el contenedor y yo iría y le cortaría los pies a la altura de los tobillos. Me los llevaría a casa y los metería en mis zapatillas de estar por casa para que no tuvieran frío.

Me dedicaría a coleccionar partes sueltas de diferentes sujetos. Tendría, por ejemplo, un torso peludo, torneado y de pezones grandes colgado en la percha de la ropa, una espalda generosa como tabla de planchar, unas piernas con un macetero en cada una de ellas, un culo respingón y más bien grande para poner los cedés, un ombligo bien redondito que sujetara el incienso sin caerse, unas manos fuertes y cuidadas para sujetar la ropa en el tendedero y, para terminar, una polla en la puerta del frigorífico para abrirla todas y cada una de las veces con la boca... Y, bueno, lo del cerebro y la cabeza sería para ponerlos en una urna cerrada con candado y rodeada de velas para poder rezar cada noche agradeciendo ese hallazgo tan inusual.

Ser un Frankenstein de la vida. Un soñador con sierra mecánica.


26 de marzo de 2013

Taponando pensamientos.



A veces me toca el lóbulo de la oreja para dormirse tal y como hacía con su madre cuando era pequeño. Yo, sin embargo, intento tocar los sueños con la punta de mis dedos para hacerlos encajar como si de un puzzle se tratase..., sin embargo, se escapan. Debe ser que mis dedos y los sueños son como imanes que se repelen. Mismos polos en una misma cama, luchando por ver quién se queda con la manta. La misma batalla de siempre.

Últimamente siempre me pongo tapones en los oídos para dormir bien, así me aíslo del resto del mundo y es como si no existiera, como si desapareciera por completo. De una manera instantánea el silencio se apodera de mí, los oídos se quedan a oscuras, sin embargo, sigo oyendo mi propia respiración, más fuerte que nunca. Siento perfectamente como el aire entra y sale de mis pulmones, es como si estuviera más cerca de mi todavía, conectado al 100%. No puedo oír otra cosa que no sea a mi mismo..., quizá por eso tengo pesadillas ultimamente, porque me respiro, me susurro, me cuento cosas por dentro que escucho perfectamente ya que tengo los tapones puestos y nada me impide perder la concentración en todo lo que pulula por ahí dentro. Ese amasijo de pensamientos que forman una placenta de la que me alimento todas las noches.

Cuando me quito los tapones me doy cuenta de que ahí está él, abrazándome. Es como si, de repente, conectara con todo lo que me rodea y me dejara llevar, deslizándome por el filo del sueño que aún me empuja para que caiga, de nuevo, en él...

Y no, no quiero caer..., tampoco quiero oír lo que los tapones me quieren decir. Estoy casi seguro que están hechos en china que, como todos sabemos, es una raza cruel.