23 de diciembre de 2011
Como música sin sonido.
15 de diciembre de 2011
La culpa fue de Gus.
20 de noviembre de 2011
Masajeando miedos ajenos.
Le masajeé su pie cristiano mientras que con el otro me tocaba la polla rítimicamente y me decía "Ay, perdona, pero es que me haces cosquillas y no puedo evitar moverlo", intentando autoconvencerse de que eso no era lo que verdaderamente era.
15 de noviembre de 2011
Domingo al vapor.
Baja empicado haciendo un eslalon lento y pasajero deslizándose por tu desnuda espalda.
Llega al medio de tu pecho y notas como allí se queda cogiéndose las rodillas con los brazosencendiendo
esa maldita llama.
Y, al final, te terminas dando cuenta que una piel sin otra piel es como un invierno cerrado, nevado y sin una puta manta.
5 de noviembre de 2011
De soplidos y zapatos.

Te soplo y recibes mi aire sin ni siquiera escuchar lo que realmente te quiere/o decir.
No es un huracán de esos que te despeinan y te hacen achinar los ojos mientas pones cara de molestia. Es algo leve, casi susurrante. Una caricia de aire que proviene de mi interior y que se queda en tu exterior, escudo infranqueable repleto de soldados en posición de defensa.
Y me doy cuenta que mis pulmones son inteligentes, así que dejaré de soplar..., que el aire lo necesito yo para respirar profundo y mirar al cielo con cara de circunstancia.
Y me pregunto, ¿por qué cuando metes el pie en una zapatilla sabes si te está bien y cuando conoces a una persona por mucho que intentes meterte en su interior no lo consigues del todo? Con los miles de números que hay por ahí fuera y siempre te queda ancho, te aprieta o, simplemente, no pega con el resto de ti...
Zapatero a tus zapatos... Toshiaki, a por la bombona de oxígeno.
Click.
25 de octubre de 2011
Cartografía sentimental.
23 de octubre de 2011
¿Ducha o baño?

Es parecida a una ducha de gotas finas que dejas correr por tu cuerpo y que, finalmente, se acaban secando por si solas, algo momentáneo, que incluso disfrutas y que luego se va por el sumidero de la ducha. Sin embargo me da la sensación de que él tiende a los baños melancólicos, a sumergirse un poquito más, durante un rato largo, y a hacer malabares para que no le sobrepase el cuello y, así, ahogarse. Es más peligroso, pero también es verdad que es una suposición mía.
¿Y qué pasa cuando saliese del baño melancólico?... ¿Me dejaría secarle con la toalla de las certezas?, ¿podría arroparle para que nunca tuviera miedo de lo que le susurra la melancolía?, ¿estaría dispuesto a acercarse a mí y dejarse secar por mis manos ávidas de darle todo lo que tengo para que nunca más tenga que aferrarse a sus recuerdos?
Tengo miedo.
Tengo miedo de ahogarme, pero no en la melancolía, sino en el fracaso... De nuevo.
17 de octubre de 2011
Nadando en tu luz.

No sé si ellos se preguntan por qué me suelo acercar a sus ojos y poso mis labios ahí, suavemente. Quizá piensen que estoy loco, que tengo un fetiche ocular o algo así, pero simplemente lo hago para saber cuán lejos pueden llegar a ver.
Hay ojos que tienen tanta luz que me abrasan los labios, ojos que no ven más alla de sus propias narices, ojos que suelen mirar hacia Cuenca solamente, ojos con tantas ansías de buscar que no se focalizan en nada, ojos que hasta cerrados me traspasan hasta lo más profundo.
Sí, tus ojos tienen luz. Porque, no sé si lo sabes, pero eres pura luz. Aunque corro el riesgo que siendo sólo luz me falte la tierra para pisar firme y andar con pasos decididos, el agua para ser el protagonista de "Océano Mar", el cielo para volar alto con los brazos abiertos sin miedo a caer y el fuego para derretirme dentro de tus entrañas. Aún así eres luz..., que no es poco.
4 de octubre de 2011
Sacando de paseo a mi mascota.
3 de octubre de 2011
Uno, dos, tres... ¡Acción!

De verdad, ¿soy yo el único que se monta películas en la cabeza que luego se quedan en cortometrajes normalmente dirigidos por “Decepción Fernández De por Vida”?
El caso es que siempre resulta ganador del premio al mejor maquillaje del autoengaño o el de mejor guión de ciencia ficción sentimental. Por goleada, además.
Y no puedo evitar coger la cámara en ristre e inventar en mi cabeza escenas una detrás de otra e ir filmándolas hasta proyectarlas por el entramado de mi cerebro mientras como palomitas de ilusión con azúcar… Quedan tan asquerosamente bonitas.
¿Por qué todo tiene que tener un comienzo, un desarrollo y un final? ¿Por qué no puedo empezar por un final anunciado, crear un giro argumental que se convierta en un principio inesperado y que luego se vaya desarrollando poco a poco?
¿Somos los directores de nuestras propias películas o lo es la sociedad y lo que todo el mundo espera de cada uno?
Madre mía, este puto blog se va pareciendo cada vez más al de Carrie Bradshaw de "Sexo en Nueva York". Me da que voy a tener que escribir algo porno guarro pero ya... Ostiaputa.
11 de septiembre de 2011
El rechinar de los engranajes.

A él le rechinan los dientes por la noche y, la verdad, me importa una santa mierda..., mientras que no le rechinen mientras me come la polla no tengo problema.
Últimamente tengo miedo porque estoy haciendo del hecho de relativizar las cosas un arte supremo y, quizá, algún día caeré en que nada me importe de verdad. Es algo así como narcotizarse, como fumarse el porro de la indiferencia sentimental. Lo malo que tiene todo es que, al final, acabas convirtiéndote en un yonki de lo tibio. Nada quema, pero tampoco está frío, así que todo termina dando igual.
Y no quiero convertirme en una carnicería de Beirut donde guardan el cerdo en una habitación separada del resto y cerrada a cal y canto. Es decir, no quiero hacer lo mismo con mis sentimientos, no quiero ponerles un candado y tragarme la llave para que nadie pueda abrir la puerta y luego, algún día de algún año, tener que cagarla, que seguro que duele y no me apetece.
Me rechina la cabeza y no puedo hacer que pare.
1 de agosto de 2011
El bufido de la suerte.
No sé si se estaba riendo de mí o quizá leía mi aura, pero el caso es que me entró un mal rollo en el cuerpo como hacía mucho tiempo. No creo en el mal fario, la mala suerte, el mal de ojo ni la sugestión, sólo creo en lo que veo..., y lo que veo es que últimamente todo se tuerce como la curva de un excalestrix.
Ayer vino mi compañera de piso y me contó lo bonito que fue la historia de dos chicos gays que se conocieron en su campo de trabajo (ella es la coordinadora). Vi las fotos y me parecieron ideales, igual que su historia de amor de 15 días (quién sabe si la continuarán en la distancia). Y me dio envidia, y me recordó la mala suerte que tengo en encontrar historias de ese tipo, que te dejan buen sabor de boca y no sólo sabor a semen o a cuerpo sudado.
Y caigo en la cuenta de que la suerte es como un gato... No siempre puedes acariciarla cuando quieres, sino cuando ella se deja.
Mi suerte debe ser un gato muy arisco, de esos que bufan y se les eriza el pelo cuando te ven. Afortunadamente yo de pequeño domestiqué muchos gatos así..., y no sé si esta vez podré. No sé cómo domesticar a la suerte para que, de vez en cuando, ronronee y se restriegue por mi pierna con su suave pelo. No quiero que coma d emi mano..., sólo que no huya de mí.
Lo prometo.
19 de julio de 2011
Nicotina en el corazón.

¡El fumar no mata!, lo que mata es la soledad, la dependencia, la levedad, las bajas autoestimas, el miedo, la cobardía, la añoranza de lo no vivido y lo vivido. Eso sí que mata lentamente. Quizá no te deja la boca echa una mierda, pero te va destrozando por dentro.
Y sí, ya sé a qué huelo..., se lo pregunté el otro día y me dijo que tenía un olor cálido y protector. Curioso, ¿verdad? Que me lo tenga que decir él, que no tiene ni edad de sacarse el carnet de conducir y que me deje sorprendido por la respuesta tiene cojones.
21 de junio de 2011
Cuestión de piel.

Todos coinciden en lo mismo. Llegado el momento, normalmente estando desnudos en la cama, acercan la nariz a mi piel y dicen la frase de que les gusta como huelo (no es algo puntual, claro, por eso me llama la atención). Y lo más gracioso es que casi nunco uso perfume y mi gel es de lo más normalito del mundo. Así que no sé a qué se refieren.
Sé que algunas mañanas huelo a tristeza, otras a rutina, algunas a alegría e ilusión y las que más, a resignación.
Mi duda podría descifrarse con una sóla pregunta "Oye, ¿y a qué huelo?", pero seguramente me dirían "No sé..., bien.". La gente es poco imaginativa, lo tengo asumido.
Me retuerzo y aspiro en mi brazo, pero quizá estoy demasiado acostumbrado a mí mismo. Ya son muchos años juntos y no suelo olerme, simplemente soportarme.
30 de mayo de 2011
Humbert in me.

Me da la sensación que estoy jugando con fuego y es probable que, en algún momento, me termine quemando..., aunque dicen que si te prendes la mano con alcohol y lo enciendes no te quemas, sólo arde. Es una buena matización, pero aún así...
La ventana de mi habitación da justo a un jardín de infancia y cuando los niños están fuera no paran de gritar. A veces me dan ganas de salir a la ventana y ponerme a gritar con ellos. Gritar para arder por dentro pero sin que llegue a quemar.
El deseo me consume. Me quemo y ardo por él. Siempre he luchado contra ellos o me he reprimido, pero últimamente me cuesta más. ¿Mis principios arden?, ¿mis valores se queman?
Creo que necesito un extintor pero no sé exactamente dónde está ni qué forma tiene.
19 de mayo de 2011
Media galleta y sabor a pipí.

Estos días ando pensando que soy adicto a las sensaciónes más que a las personas y eso es peligroso, muy peligroso. Todas las adicciones lo son, incluído el fumar, que hasta tengo tentaciones de empezar a hacerlo, pero no pienso ni convertirme en adicto a la nicotina ni a las sensaciones. ¡Por la gloria de mi madre!
¿No os apetece a veces arrancaros las pelotas y el corazón de cuajo? No sé cual de los dos primero ni en qué orden, pero una vez extirpados de nuestro cuerpo no podríamos tener ni deseos sentimentales ni sexuales. Toda una gozada, al menos para mí, que quisiera narcotizarme para no sentir nada de eso que hace que me complique la vida.
Propongo un master desde aquí, pero no uno de prevención de riesgos laborales, sino de prevención de riesgos sentimentales. Y me forro. Fijo que sí.
Ah, el otro día abrí unas natillas para comérmelas y sólo había medía galleta "María" dentro. La miré con decepción y caí en la cuenta de que podría ser un gran resumen de la vida. Perfectamente podría serlo.
28 de abril de 2011
Mierdajoder. Jodercopón.

Recuerdo que hace muchos años uno de mis mejores amigos me dijo que había asumido que iba a ser soltero para siempre, y me lo decía tan normal, sin ningún toque dramático o a lo Bridget Jones. Y creo que ha llegado el momento de asumirlo también. Lo haría con un porro y una cerveza en la mano, pero estoy en casa de mis padres y no tengo ni droga ni alcohol. Mierdajoder.
Me dedicaré a una vida ascética y pajillera, y en vez de leer los posos del café aprenderé a leer las madejas de semen en mi mano. Observaré como los dibujos de océanos blanquecinos van ahogando las líneas de mis palmas, y es que, no nos mintamos, ¿quién no se ha ahogado alguna vez en esperma? Es decir, ¿quién no se ha sentido perdido entre mares de deseos sin saber realmente lo que quiere?
26 de abril de 2011
Rarunos sí, gracias.

Partiendo de la base de que yo me considero algo "rarito", al menos sé lo que quiero. No fue el caso del pelirojo americano que tras pasar un mes feliz y contento, descubriendo cosas nuevas conmigo y experimentando sensaciones que siempre había querido (le dediqué algun post que otro), llegó un momento que desapareció de la faz de la tierra por miedo a enamorarse. Hurra por ti, querido cobarde. Hurra porque nunca te propuse matrimonio, porque te montaste una película americana en la cabeza, pero de las malas, porque te perdiste la oportunidad de vivir algo para recordar cuando volvieras a tu país de reprimidos. Pero bueno, al menos pude comprobar que los pelirojos tienen el ojete tototalmente rosa.
Luego está ese que no besa en la boca ni mantiene relaciones anales ni casi de ningún tipo, que le tiene miedo extremo a las enfermedades de transmisión sexual y que queda con uno para ir a la playa a hacerse una paja, pero cada uno con la suya, claro... Chico, para eso te la haces en tu casa, ¿no? El caso es que, por lo menos, no cree que si se le mete arena por el culo corre riesgo de pillar sida o algo así. En fin, otro cobarde. En este caso un nipón cobarde. Un "nibarde".
Los españoles no se libran de la quema, claro. Como su caso, el de J., que desde pequeño ve fantasmas, siente espíritus y no puede dormir con la luz apagada porque sabe que un día vendrán a por él a quitarle esa luz especial que posee (lo intentaron ya en una ocasión). Que una vez chateando con la web cam puesta, la otra persona le preguntó si tenía novio porque vió a alguien pasar por detrás de él. Y empezaron a abrir y a cerrarse cajones. Historias de ese tipo tiene a miles... Y a mi me hace gracia (relativa gracia, claro), porque me imagino en la cama con él rodeado de espíritus y fantasmas. Una especie de orgía de otra dimensión. No sé, me da un poco de palo que un montón de gente muerte me vea comiéndole la polla, la verdad. Y sí, será el día que note una mano fría en mi culo cuando verdaderamente me asuste.
O me lo tomo a broma o apago y me voy. En serio que me voy.
20 de abril de 2011
¿Purificación? Los cojones.

Pero si lo pienso bien llego a otra conclusión totalmente diferente...., que las purificaciones sólo están hechas para las vírgenes y los exorcismo. Personalmente prefiero tener mis manchas oscuras, mis lados siniestros, mis fallos, mis agujeros mal remendados, mis goteras internas, mi chapapote y mis arenas movedizas. Todos ahí dentro, por si un día me da por limpiar y acondicionar el desastre. Pero hoy no. Hoy me apetece escuchar esta canción y bailar desnudo en mi habitación mientras señalo al sol con la punta de mi polla.
12 de abril de 2011
Erecciones terapeuticas.

También sé lo que es llegar a casa y no poder reprimir las ganas de masturbarme viendo las fotos porno que un día le hice y que uso de vez en cuando para disfrute personal. Mirándolas deseo follarle la cobardía con la que se comportó en su debido momento, y ansío correrme en su boca para que saboree una parte de mí ya que esa es la única manera de empatizar que conocerá nunca, sin embargo lo único que hago es ensuciar un cleanex y que el nudo vuelva a apresionarme por dentro.
Y esa misma tarde me voy a que me den un masaje, el primero de mi vida. Y me quedo en calzoncillos, me tumbo, y me soba el cuerpo una chica que no conozco, que no para de limpiarse la nariz y de decirme que no tengo callos, pero sí los tobillos débiles y una contractura en el cuello. Y mientras habla y me toca pienso cómo debe ser estar todo el día masajeando cuerpos ajenos que, verdaderamente no te apetece tocar. Y vuelvo a casa en metro, con el cuerpo empapado en aceites esenciales. Y me voy resbalando cuando intento agarrarme a la barra del vagón y me doy cuenta que es igual que cuando intentas alcanzar el equilibrio, que se te escurre. Es lo mismo, sólo que ahora huelo a esencias terapeuticas y tengo la polla tiesa pensando en ese impresentable de ojos rasgados.
1 de abril de 2011
¿Listos para disparar en el medio del cerebelo?

Y, mientras, me dejo querer por alguien que sé que con él no voy ni a la esquina del metro. Siempre con las cosas habladas, siempre con las cartas en la mesa, siempre con los calzoncillos manchados de líquido preseminal y siempre dispuesto a que me cubra con sus alas mientras duermo porque volar, lo que es volar, no me hace.
Y se me clavan las ganas de clavarle la polla hasta el cerebelo y, así, poder contarle cosas con el agujero de mi uretra. Se convertiría en una especie de boca susurrante y le diría todo aquello que se me ocurriera en ese momento. Seguramente producto de mi excitación, seguramente producto de mi imaginación. Seguramente todo producto de mi taquígrafa de turno; la soledad.
18 de marzo de 2011
Huevos duros.

El caso es que uno, a veces, desea ser uno de esos teléfonos móviles táctiles de última generación... Sí, verás, arrastra el dedo por la pantalla, deslízalo por mi espalda en busca del mensaje perfecto y envíalo. De paso activa el GPS porque nunca sabrás llegar dentro de mí. Porque los GPS no están hechos para mis laberintos. Si no te pierdes tú me perderé yo y nunca -n u n c a- nos encontraremos.
Y así ando. Hecho un huevo duro.
23 de febrero de 2011
18 de febrero de 2011
Soplando errores.

Y sería genial hacerme pequeñito para insertarme en sus pulmones con un mini fuelle y, así, poder insuflar aire y hacer que suba por su aparato fonador y diga lo que, finalmente, quiero escuchar... Fiu, fiu... Te necesito... Fiu, fiu... Te echo de menos.
Pero no es posible... Es más, sería una mentira. Una mentira más grande que mi culo. Lo dejaré estar. Lo dejaré morir. Luego iré al congelador de los recuerdos y lo meteré allí. A ver si hago sitio.
4 de febrero de 2011
Componiendo en tu epidermis.

Y deslizas tus dedos tocando un do en su mejilla, buscas un fa para hacer música en su frente, pones un sol en su nariz para que haga equilibrios allí y escondes un re en la comisuras de sus labios para buscarlo más tarde... Intentas componer aquello que quieres escuchar y, en ese mismo instante, funciona. Realmente suena bien.
¿Melodía verdadera o playback del autoengaño?
24 de enero de 2011
Sexcúbreme.

Hacía tiempo que nadie me descubría ni me investigaba como lo hizo él. Peinó mi piel con el rastrillo de su curiosidad en forma de dedos. Escrutó cada uno de mis rincones como el buscador de oro que va a la caza del tesoro. Me llevó al orgasmo dos veces y luego me devolvió a la realidad para que no me perdiera.
Aún ando pensando cual es la verdadera realidad. Qué es lo que hay detrás de todo. Si esos momentos forman parte de lo real o solamente son trozos de mentiras disfrazadas. Y no llego a conclusión alguna.
Quizá la próxima vez lo descubra... Si es que la hay.
13 de enero de 2011
Hoy..., que no es poco.

No, no estoy en una época mala de mi vida. Ultimamente me siento bastante siento tranquilo, con ganas de disfrutar de las pequeñas cosas que me ofrece la vida... Es algo así como cuando vas a un supermercado y una azafata con una bandeja te da algo para que lo pruebes. Lo cojes, le das un bocado y lo saboreas. Pues así. Quiero saborearlo todo aunque sea pequeñito.
Voy por la calle agarrando de cada brazo a los corchetes del paréntesis dónde vivo ahora mismo. No quiero que nada ni nadie los sobrepase. Quizá me pierda gente y cosas, pero no me apetece despejar ecuaciones mentales de nadie. Quizá a mi calculadora solar se le ha acabado el sol..., quizá el sol lo llevo ahora por dentro y lo apago y lo enciendo cuando a mí me dé la gana.
Y me como las ganas junto con un bocadillo de atún con pimientos... Porque tengo ganas, señores, pero las engullo después de tomarme el omeprazol del autoconvencimiento para que no me siente mal.
¿Vomitar? No. Hoy más que nunca quiero quedarme con todo dentro... Ya llegará el momento de sacarlo. Ya llegará el momento de que mi cama sea mi propio salvavidas.