
Soy un hombre Sudoku, lo sé. Y no, no me refiero a que sea complicado de descifrar (que también), sino más bien a que soy algo parecido a un pasatiempos para una persona que, intuyo, sigue medio colgado de su ex, pero que mientras tanto va probando diferentes cuadernos de sopa de letras, autodefinidos, etc. Soy consciente. Soy Sudoku.
Vale, todo ésto son hipótesis, pero ultimamente me equivoco tan poco con mis especulaciones que me doy hasta miedo.
Y sí, yo dejo voluntariamente que rellene los huecos de mi autodefinido y que rellene otros huecos también, pero no puedo dejar de sentirme mal aún sabiendo que él representa para mí lo mismo que yo represento para él; otro Sudoku, porque no me cabe duda que con él no llegaría ni a la vuelta de la esquina. Y aún siendo consciente de todo esto no puedo quedarme tranquilo, porque me conozco, porque soy capaz de acomodarme hasta que el otro diga "Oye, ahí te quedas, voy a rellenar lo que me quedé a medio escribir con mi ex", lo cual sólo supondría un golpe para mi ego y para mis necesidades afectivas y sexuales que otra vez están fuera de la caja de Pandora, que no es poco...
Alguien me dijo un día que no hay que intentar comprender a la gente, si no que con soportarla ya es suficiente. Y qué razón tenía... Así que me debato con sacarle el tema al chaval éste, en plan buen rollo, o callarme y seguir siendo un Sudoku andante (o supuesto Sudoku, que ya digo que todo son hipótesis), continuar quedando con él, mirarnos las tapas, abrirnos, jugar con los bolis, escribir anécdotas, reirnos, intentar descifrar interrogaciones y borrarnos el cerito.
Complicaciones, coño. Complicaciones.
Vale, todo ésto son hipótesis, pero ultimamente me equivoco tan poco con mis especulaciones que me doy hasta miedo.
Y sí, yo dejo voluntariamente que rellene los huecos de mi autodefinido y que rellene otros huecos también, pero no puedo dejar de sentirme mal aún sabiendo que él representa para mí lo mismo que yo represento para él; otro Sudoku, porque no me cabe duda que con él no llegaría ni a la vuelta de la esquina. Y aún siendo consciente de todo esto no puedo quedarme tranquilo, porque me conozco, porque soy capaz de acomodarme hasta que el otro diga "Oye, ahí te quedas, voy a rellenar lo que me quedé a medio escribir con mi ex", lo cual sólo supondría un golpe para mi ego y para mis necesidades afectivas y sexuales que otra vez están fuera de la caja de Pandora, que no es poco...
Alguien me dijo un día que no hay que intentar comprender a la gente, si no que con soportarla ya es suficiente. Y qué razón tenía... Así que me debato con sacarle el tema al chaval éste, en plan buen rollo, o callarme y seguir siendo un Sudoku andante (o supuesto Sudoku, que ya digo que todo son hipótesis), continuar quedando con él, mirarnos las tapas, abrirnos, jugar con los bolis, escribir anécdotas, reirnos, intentar descifrar interrogaciones y borrarnos el cerito.
Complicaciones, coño. Complicaciones.